LA RACIÓN

UNA COMPENSACIÓN AL AISLAMIENTO

La ración es un auxilio que reciben los enfermos mensualmente por parte del estado. Para su ejecución era el administrador quien debia encargarse semanalmente de controlar las altas y las bajas que fueran ocurriendo expresando al mismo tiempo su causa respectiva.  Esta información debía coincidir con los datos de la cuenta de cobro ordinaria que, junto al resto de documentos el contralor  debia presentar semanalmente a la oficina pagadora. Conforme a lo anterior, ésta oficina llevaría a cabo el pago de las raciones y dispondría raciones solo a los individuos que estuviesen  vivos.  Por ley, la oficina pagadora debía  hacer de manera anticipada el pago de sueldos y raciones del Lazareto.  Sin embargo las cosas no se llevaban a cabo al pie de la letra, el lazareto significaba para muchos una fuente de ingresos alternativa.

El hecho de que el funcionario denuncie el abono de auxilios para personas no enfermas, evidencia por un lado la alternativa económica que para muchas personas representaba el  residir en la aldea y por otro lado, el hecho de que  aún cuando el temor al contagio es difundido y la lepra puede considerarse como una de las enfermedades mas populares de la época, muchas personas no enfermas conviven junto a los enfermos, incluso compartiendo vivienda y alimentos.   En el informe del funcionario atrás mencionado, también se advierte sobre este asunto cuando dice que “por lo menos la mitad, sino son las tres cuartas partes de los que habitan el lazareto estan alentados, sin que se tenga de estos el mas pequeño recelo por vivir bajo el mismo techo, comer de los mismos platos y usar de la misma ropa.” Además, acusa a las autoridades locales de la falta de responsabilidad y de celo por los intereses del gobierno cuando se le viene concediendo este auxilio a muchos “alentados.”

Por otro lado también acusa a los clérigos, quienes según él, encargados de predicar y practicar la caridad cristiana –el sacrificio por el prójimo- , explotan la desgracia cobrando por unos servicios que bien podrían hacer gratuitamente, con lo que el corto auxilio que se recibe del gobierno pasa a manos de la iglesia. 

No obstante, el auxilio pocas veces llegaba con puntualidad y los enfermos tenían que pasar las penurias de los conflictos del tesoro publico, según Antonio Uribe a comienzos de los 70`s, las raciones demoraban y esto agravaba la penuria general.  Es posible, que a la par del crecimiento poblacional los enfermos bajo las circunstancias atrás mencionadas intentaran iniciar dentro del establecimiento alguna forma de vida económica.  Prueba de esto es que para 1878 la Gaceta publica un inventario de las distintas actividades que se realizan en las localidades del departamento, en ella figura la aldea de contratación con dos carpinterías, una fabrica de calzado de fique, una fabrica de bolsillos de lana y una cerrajería.

Fue durante el gobierno del presidente Samper y que después de muchas gestiones por parte de los enfermos de Agua de Dios y Contratación se logró que el subsidio fuera equivalente a un salario mínimo mensual vigente y que este se fuera actualizando cada año.